En los últimos años, las entidades de promoción han incrementado su actividad y se dedican a financiar a las propias entidades y a actuar a través de otras entidades financieras. Es preciso insistir en que cualquier mecanismo de apoyo público se ha de proyectar minuciosamente con el fin de no distorsionar los mercados al desplazar otros medios de financiación.
Las entidades de promoción suelen dedicarse simultáneamente a la financiación mediante préstamo y mediante capital social. Como suelen carecer de subvenciones directas, los instrumentos de riesgos compartidos, como las garantías de préstamo, las contragarantías y las cogarantías, se han convertido en una parte importante de los mecanismos de apoyo público financiados por los gobiernos o las instituciones europeas. Por ejemplo, el Banque du Developpement des PME (BDPME) en Francia ofrece una serie de mecanismos de garantía que abarcan las distintas fases de desarrollo de las PYME, en los que el banco asume entre el 50 % y el 70 % del riesgo por una comisión, a cambio de una garantía secundaria personal limitada del empresario.
Una importante función que desempeñan numerosas entidades de promoción es suministrar directamente fondos en condiciones favorables y flexibles a las PYME que tienen dificultades para acceder a los préstamos del sector bancario. Por ejemplo, el Deutsche Ausgleichsbank (DtA) en Alemania ofrece préstamos a 20 años para empresas de nueva creación con un período de carencia para el reembolso de 10 años y un período de 2 ó 3 años libre de intereses; posteriormente se empiezan a aplicar tipos de interés que parten del 2 % y van aumentando hasta los niveles de mercado. El programa no exige garantía secundaria.
Las entidades de promoción también pueden ayudar a los bancos ofreciéndoles una gama de productos intermedios de financiación relacionados con el capital social, los préstamos subordinados y los préstamos a largo plazo, con el fin de ampliar las opciones con que cuentan las PYME. Por ejemplo, el Bürges Förderungsbank de Austria ofrece financiación a las PYME mediante una obligación participativa, que es un instrumento amortizable (tras un período inicial de 10 años) que ofrece un porcentaje de los beneficios al inversor, pero no los derechos de propiedad. El principal del instrumento está garantizado por el Bürges Förderungsbank.
Las entidades de promoción ayudan a los bancos comerciales a llevar a cabo su evaluación de riesgo empresarial y su asesoramiento y pueden gestionar el capital de siembra y los fondos para micropréstamos cuya administración resulta demasiado cara para los bancos. Otra opción consiste en pagar a los bancos una retribución para que presten estos servicios a sus clientes PYME.
La III Mesa Redonda de Banqueros y PYME recomendó que las entidades de apoyo público ofrezcan nuevas opciones de financiación a las PYME, potencien su dimensión europea, apoyen a los bancos para la oferta de productos de elevado coste a las PYME y ayuden a estas empresas a profesionalizar sus prácticas de gestión. Como ya se ha señalado en el presente documento, numerosas instituciones y autoridades públicas de los Estados miembros han asumido ya estas ideas. A nivel de la UE, el Fondo Europeo de Inversiones complementa estas acciones en la oferta mediante sus programas de garantía, colaborando estrechamente con las instituciones de los Estados miembros.
A nivel europeo, además de los instrumentos que figuran en el Programa Plurianual a favor de la Empresa y el Espíritu Empresarial, el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) ofrece fondos a las PYME de las regiones que reciben ayuda, mediante subvenciones o mediante instrumentos renovables, como las garantías. En 1994-1999 las subvenciones ascendieron a 6 800 millones € y los instrumentos renovables a 600 millones €. En el período 2000-2006, los Estados miembros deberán incrementar progresivamente la utilización de los instrumentos renovables, como los fondos de capital-riesgo y los fondos de garantía. El resultado sería una financiación más amplia y eficaz mediante la reutilización de los fondos una vez liquidadas las propiedades. La participación del sector público en estos fondos podría también aumentar la confianza de los inversores privados y su voluntad inversora. En los documentos de planificación recibidos hasta el momento, los Estados miembros han incrementado la utilización de los instrumentos renovables, pero ni con mucho tanto como sería posible o deseable en comparación con las subvenciones. La evaluación intermedia de 2003 ofrecerá la próxima oportunidad para cambiar la asignación, por lo que la Comisión está preparando una guía de ingeniería financiera para difundir las buenas prácticas.