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1. Rasgos generales
El factoring constituye un método para mejorar la liquidez de una empresa sustituyendo un saldo de caja por deudas contables, situadas normalmente alrededor del 80 – 85 % de las deudas aprobadas. El factor o empresa de factoring gestiona los créditos comerciales de la empresa cliente y anticipa dinero efectivo a cambio de dichos créditos. Las PYME pueden utilizar el factoring para obtener liquidez y satisfacer sus necesidades de capital circulante, especialmente en los Estados miembros en los que el acceso a los préstamos bancarios es limitado (véase la figura 6 del anexo). El factoring es especialmente atractivo para las PYME que venden a grandes empresas con elevados niveles de solvencia crediticia; los usuarios naturales del factoring son las PYME de los sectores industrial y de la distribución. Se distinguen tres tipos principales de empresas de factoring. La empresa puede estar asociada a un banco comercial o a una gran empresa industrial que practica el factoring en mercados especializados, o bien puede ser independiente. Las empresas de factoring normalmente ofrecen servicios de administración de libros de contabilidad de ventas, que abarcan la elaboración de facturas, estados y avisos de pagos además del factoring, lo que puede ser ventajoso para las PYME, que cuentan con recursos limitados para estas actividades. Las grandes empresas de factoring con conocimientos específicos sobre sectores concretos pueden suministrar también información y asesoramiento sobre la situación de un mercado, un sector,los clientes, las ventas, los costes y los créditos.
Entre las variedades del factoring cabe citar el descuento de facturas, en el que las deudas del cliente siguen siendo activos de la PYME hasta que son satisfechas y la empresa de factoring anticipa fondos a cambio de los mismos. Con frecuencia utilizan el descuento de facturas grandes empresas con procedimientos de gestión de créditos bien asentados que necesitan un acceso más rápido al dinero inmovilizado en balances deudores. En el factoring propiamente dicho, la empresa que presta este servicio adquiere las deudas y asume los riesgos de cobro y asimismo, de manera optativa, de solvencia crediticia.
El factoring internacional representa un porcentaje relativamente reducido (alrededor del 7 % en 1998) del total, pero está aumentando pese a los problemas jurídicos inherentes. En los últimos años ha aumentado con especial rapidez el factoring de exportaciones.
Como los riesgos asociados al factoring dependen del nivel de solvencia crediticia del deudor y no del de la PYME, en determinadas circunstancias el factoring puede ofrecer financiación a un coste competitivo. Para que constituya una alternativa utilizable en un entorno competitivo, el factoring debe resultar una herramienta rentable para las PYME. Se observa una relación evidente entre la disponibilidad de préstamos bancarios y la utilización delfactoring.
2. Consecuencias del factoring
El factoring mejora los flujos de tesorería, reduce la carga de control de los créditos, resulta más flexible que los préstamos o los descubiertos bancarios, es un modo práctico de recaudar pagos, ofrece un enfoque claro y coherente del cobro de las deudas de los clientes y posee la capacidad de aliviar las presiones que se ejercen sobre el capital circulante de las empresas encrecimiento. No obstante, el factoring no es adecuado para empresas con modelos de pagos complejos o para las que cuentan con una clientela muy reducida. Por otra parte, el factoring puede ser costoso, tanto desde el punto de vista del acceso como de los honorarios. En algunos Estados miembros las PYME no están suficientemente informadas acerca de la disponibilidad del factoring y quizá sean también reacias a perder el control sobre su proceso de crédito; en ocasiones el factoring aún se considera el último recurso, que denota una empresa en situación difícil.
Los gastos de factoring están constituidos por comisiones de interés y administración que dependen de los servicios prestados. Por ejemplo, en el Reino Unido la comisión por administración se sitúa normalmente entre el 0,75 % y el 2,5 % del volumen de negocios. La legislación y la normativa fiscal puede incrementar los costes del factoring, como por ejemplo en Portugal, donde se añade un impuesto del timbre del 4 % a todas las operaciones de factoring.
Según un estudio reciente 25, las empresas de factoring están interesadas en trabajar para empresas que tengan un volumen de negocios y una clientela suficientes. Por ello, especialmente las empresas de factoring pertenecientes a bancos se muestran menos interesadas en empresas de nueva creación con volúmenes de negocios inferiores a 400 000 €, mientras que las empresas más veteranas con un volumen de negocios superior a 5 millones € tienen menos necesidad de recibir los servicios que prestan las empresas de factoring. Pese a que el factoring está aumentando, sólo constituye una parte reducida de la financiación externa de las PYME.
El factoring puede constituir una opción viable para determinadas PYME en circunstancias en las que las demás formas de financiación presentan desventajas para competir. Resulta útil para suministrar capital circulante, pero no es el sustituto adecuado de los préstamos bancarios. El atractivo relativo del factoring se debe a las características legislativas y fiscales de este instrumento y a las posibilidades de disponer de otras formas de financiación para los mismos fines.
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