En la mayoría de los Estados miembros las PYME experimentan dificultades para obtener préstamos a largo plazo con tipos fijos y se ven obligadas a asumir riesgos respecto al tipo de interés y a aceptar tipos variables. Naturalmente, el coste de la obtención de un préstamo bancario incluye las comisiones bancarias por la intermediación, su margen de beneficio, el coste de los fondos y una prima de riesgo. Teóricamente, el acceso al mercado de obligaciones de sociedades anónimas podría utilizarse para obtener financiación a largo plazo.
En comparación con Estados Unidos, el mercado de obligaciones de sociedades anónimas es reducido. El porcentaje de títulos (distintos del capital social) respecto al pasivo total de las sociedades mercantiles de la zona euro representa la cuarta parte que en Estados Unidos. En cambio, los préstamos bancarios a sociedades mercantiles en la zona euro es cuatro veces mayor que en Estados Unidos 27 . El predominio de los préstamos bancarios en Europa hace que las empresas dependan de los bancos en sus necesidades de desarrollo.
La financiación mediante obligaciones, en la que la empresa emite sus propios títulos de deuda directamente a los inversores, se ve favorecida por las grandes empresas porque les ofrece una alternativa competitiva a la intermediación de los bancos. Estas obligaciones de sociedades anónimas suelen ser calificadas por agencias de calificación de solvencia crediticia cotizadas en los mercados de títulos públicos y, en el caso de las grandes emisiones líquidas, negociarse activamente por los inversores.
La financiación mediante obligaciones resulta más barata y flexible que los préstamos bancarios, con condiciones adaptadas para satisfacer las necesidades concretas del prestatario.
El coste de la tramitación de la emisión y el pago continuado de dividendos (en los títulos con cupón) es más reducido tanto para los prestatarios con buena reputación como para las grandes emisiones. La emisión de obligaciones de sociedades anónimas presenta también ventajas para los bancos, ya que no corren riesgos como en el caso de los préstamos, sino que obtienen sus honorarios de la emisión de las obligaciones, así como márgenes de su negociación.
El volumen mínimo de una emisión de obligaciones de sociedades anónimas cotizada normalmente es de 100 millones €, lo que sitúa este instrumento muy lejos de las posibilidades de las PYME. Este mínimo viene impuesto por los elevados costes fijos de las emisiones cotizadas, como la documentación legal, la calificación, el registro, la cotización y otros gastos relacionados con la emisión. Por otra parte, el atractivo de una emisión depende también de su liquidez, que está determinada en gran medida por el tamaño de la emisión, que favorece las emisiones de gran volumen. Los inversores institucionales otorgan mucha importancia también a la calidad de la emisión y no están dispuestos a invertir en una pequeña emisión realizada por una empresa desconocida.
Al margen de estos obstáculos, se han comercializado con éxito obligaciones de sociedades anónimas realizadas por pequeñas sociedades mercantiles europeas de rápido crecimiento.
Este renovado interés por los efectos empresariales de elevado rendimiento se ha hecho más interesante para algunos tipos de empresas medianas.
Una alternativa a la emisión de obligaciones cotizadas en Bolsa es la posibilidad de utilizar el mercado de la colocación privada de valores en las emisiones de deuda. Aunque el mercado es reducido, permite a algunas empresas medianas recibir préstamos de fondos de pensiones y compañías de seguros de cantidades situadas entre 5 y 200 millones € valiéndose de bancos
de inversiones. La colocación privada de emisiones de deuda puede constituir también un instrumento atractivo para las pequeñas empresas si se encargan de la intermediación organismos públicos de desarrollo de las PYME, como sucede en Austria con el Bürge Förderungsbank. El desarrollo del mercado de la colocación privada se vería favorecido por una mayor flexibilidad por lo que respecta a las emisiones, que incluyera la posibilidad de amortización antes del vencimiento, así como innovaciones tales como la convertibilidad en capital social.